El TERCER TRIMESTRE

TERCER TRIMESTRE

Cambios en Tu Cuerpo

Puede que todavía tengas algunas de las molestias que tuviste durante tu segundo trimestre, pero ahora notarás que debes ir al baño más a menudo o que tienes más dificultad para respirar. Esto se debe a que el bebé está creciendo y aplicando más presión sobre tus órganos. No te preocupes, tu bebé está bien y estos problemas disminuirán una vez que hayas dado a luz. También puedes experimentar algunos de los siguientes cambios:

Acidez estomacal

A medida que tu bebé crece, tu útero presiona contra tu estómago y puede causar acidez estomacal, especialmente antes de acostarse o inmediatamente después de comer. Continúa evitando los alimentos grasosos y fritos, y aliméntate mediante seis a ocho comidas pequeñas en lugar de comidas grandes. También puedes beber pequeños sorbos de leche o consumir pequeños trozos de hielo picado. Si tu acidez estomacal es grave y no mejora siguiendo estos consejos, consulta a tu médico. Habla también con tu médico antes de tomar un medicamento antiácido.

Hinchazón

A medida que se acerca al fin de su embarazo, puede que notes más hinchazón que antes, especialmente en tus tobillos, tus dedos y tu cara. Continúa bebiendo mucho líquido (lo mejor es el agua) y descansa cuando puedas con sus pies levantados del piso. Si notas una hinchazón súbita y extrema en cualquiera de estos lugares, o aumentas de peso en forma rápida y significativa, llama a tu médico de inmediato. Esto puede ser señal de preeclampsia o toxemia.

Hemorroides

Puede que ahora comiences a sentir más molestias por las hemorroides debido al aumento en la presión que tu bebé en crecimiento ejerce sobre las venas de tu recto. También puedes estar constipada, lo que empeora las hemorroides porque puede estar esforzándose para evacuar los intestinos. Trata de evitar las hemorroides bebiendo mucho líquido y consumiendo muchos cereales integrales, verduras de hoja verde crudas o cocidas, y frutas. Intenta no esforzarse para evacuar los intestinos, y siempre consulta a tu médico antes de tomar un laxante.

Sensibilidad en los senos

Lo más probable es que tus senos hayan aumentado en tamaño y amplitud a medida que avanzó tu embarazo. Al acercarse al fin del embarazo, las hormonas de tu cuerpo hacen que los senos crezcan aún más para prepararse para la lactancia. Puede que tus senos se sientan rellenos y pesados, y pueden estar sensibles o incómodos. Usar un sostén de maternidad o lactancia te ayudará a estar más cómoda, porque este tipo de sostén provee soporte adicional. Algunas mujeres embarazadas comienzan a tener pérdidas de colostro en su tercer trimestre. El colostro es la primera leche que tus senos producen para el bebé. Es un fluido espeso y amarillento que contiene anticuerpos que protegen a los bebés recién nacidos de las infecciones. Si las pérdidas son un problema, puedes comprar protectores de lactancia desechables o de tela para colocar dentro del sostén, que puedes continuar utilizando cuando estas amamantando a tu recién nacido.

Tanto ahora como después del parto, es una buena idea lavar sus pezones sólo con agua y no con jabón. El jabón puede hacer que la piel de tus pezones se seque, se irrite y se agriete. Si tienes grietas en la piel, que pueden ser dolorosas, usa una crema más densa que contenga lanolina para humectar más.

Cambios en tu bebé

Tu bebé aún está creciendo y moviéndose, pero ahora tiene menos espacio en el útero. Debido a esto, puede que no sientas las patadas y los movimientos tanto como durante el segundo trimestre. Durante esta última etapa del embarazo, el bebé continúa creciendo. Aún antes de nacer, tu bebé podrá abrir y cerrar sus ojos, y hasta puede que se chupe el dedo. A medida que tu cuerpo comienza a prepararse para el nacimiento, tu bebé comenzará a colocarse en su posición de parto. Puede que notes que tu bebé “cae” o se mueve más abajo en su abdomen. Esto puede reducir la presión sobre tus pulmones y tu caja torácica, facilitando su respiración y haciendo que no te quedes sin aire tan rápidamente. Al acercarse la fecha de parto, el cuello del útero se torna más delgado y más blando (lo que se denomina “borramiento”). Esto es un proceso normal y natural que ayuda a que el canal de parto (vagina) se abra durante el proceso de parto. Tu médico puede controlar su avance mediante un examen vaginal. Además, las visitas al médico pueden ser más frecuentes durante el mes anterior al parto. El bebé promedio tiene entre 20 y 22 pulgadas de longitud y pesa aproximadamente 7 libras y media al nacer, pero cualquier peso entre 5 libras con 11 onzas y media, y 8 libras con 5 onzas y tres cuartos, es un peso sano para los recién nacidos.

Atención prenatal

Visitas y exámenes

Asegúrate de continuar visitando a tu médico, y pídele que conteste tus preguntas y aborde tus inquietudes en cuanto a los trabajos de parto y el parto mismo. A medida que se acerque el nacimiento del bebé, tú y tu médico hablarán sobre qué tipo de parto deseas tener. Algunas mujeres necesitan una cesárea, en la que se hace una incisión quirúrgica en el abdomen y el útero para sacar al bebé. Si puedes planificar un parto vaginal no quirúrgico, puede que quieras tener a tu bebé en forma natural, sin medicamentos, y puede que desees tomar una clase de parto. Muchas mujeres consideran muy útiles las clases de parto, aunque ya hayan tenido un bebé anteriormente. Además, las mujeres también traen a su pareja o a una amiga o pariente a estas clases, especialmente si esta persona estará con ellas para brindarles apoyo y ayuda durante el nacimiento de su bebé.

La inducción de los trabajos de parto

¿Sabías que sólo el cinco por ciento de los bebés nace en la fecha aproximada de parto? Si tu fecha aproximada de parto ha pasado, esto es normal y no significa que haya un problema. En algunos embarazos, sin embargo, puede que el médico esté preocupado sobre la salud del bebé o la tuya, y sea necesario inducir los trabajos de parto. Inducir los trabajos de parto significa que tu médico, por medios artificiales, hará que comiencen tus trabajos de parto. La mayor parte de los médicos espera una o dos semanas después de la fecha estimativa de parto antes de considerar la inducción. Entre las razones por las que una mujer puede necesitar que sus trabajos de parto sean inducidos se encuentran las siguientes:

Los trabajos de parto pueden inducirse durante un examen vaginal. Tu médico puede romper las membranas que rodean al feto o insertar un gel o un supositorio que contiene una hormona que estimula las contracciones. Se puede administrar un medicamento llamado Pitocin por vía intravenosa (puesto en su cuerpo por medio de una vena en su brazo o mano) para iniciar las contracciones.

La decisión de amamantar o utilizar el biberón

Si no has pensado acerca de si amamantarás a tu bebé o lo alimentarás con un biberón, este es el momento para aprender más acerca de ambas opciones, y tomar la decisión sobre qué planea hacer. La lactancia tiene muchas más ventajas para tu salud y la de tu bebé que la fórmula. Habla de la lactancia con tu médico o con un pediatra, y luego toma una decisión que sea buena para ti.

Cuándo debes llamar a tu médico

Antes de tu fecha de parto, asegúrate de preguntarle a tu médico cómo puedes ponerte en contacto con él si comienzan tus trabajos de parto. También es útil conocer por adelantado el hospital o la maternidad, saber dónde debes estacionar y dónde hacer la admisión. Entiende que a veces puedes creer que tienes trabajos de parto pero no tenerlos (llamados trabajos de parto falsos). Esto le pasa a muchas mujeres, por lo que no debes sentirse avergonzada si vas al hospital segura de que tiene trabajos de parto, ¡y te envían de regreso a casa! Siempre es mejor que te vea un médico lo antes posible después de que comiencen los trabajos de parto. Aquí están las señales de los trabajos de parto verdaderos:

Señales de los trabajos de parto

  • Contracciones, a intervalos regulares y decrecientes, que aumentan en intensidad.

  • Dolor en la parte inferior de la espalda que no desaparece. Puede que también tenga sensaciones premenstruales y retortijones.
     

  • Se rompe su bolsa (puede ser un gran chorro o un goteo continuo) y tiene contracciones.
     

  • Secreciones mucosas con sangre (parduzcas o teñidas de sangre). Este es el tapón mucoso que obstruye el cuello del útero. Los trabajos de parto pueden suceder en cualquier momento, o días más tarde.
     

  • El cuello de su útero se está dilatando (abriendo) y tornándose más delgado y blando (también denominado borramiento). Durante el examen pélvico, su médico podrá decirle si esto está sucediendo.

Cómo cuidarse a sí misma

Asegúrate de continuar con los comportamientos saludables que aprendiste durante tu primer trimestre. Muchas mujeres embarazadas se sienten muy bien durante su último trimestre y tienen mucha energía. Sin embargo, puede que tu energía disminuya al entrar en su noveno mes, y que comiences a aminorar el paso. Esto es completamente normal. Es importante descansar lo suficiente en este momento, aunque puede resultarte difícil dormir a medida que crece en tamaño. Puede que los movimientos de estiramiento de tu bebé, el tener que orinar más a menudo y un aumento en el metabolismo de tu cuerpo interrumpan o perturben tu sueño. Además, si tienes calambres en las piernas, esto también puede afectarte el sueño.

Puede que duermas mejor si intentas evitar consumir grandes comidas en las tres horas antes de irse a dormir. También puedes intentar hacer un ejercicio tranquilo como caminar, que puede ayudar a aliviar el estrés y mejorar el sueño. Evita las siestas largas durante el día. Si no puedes dormir porque estás nerviosa porque vas a ser madre o por los trabajos de parto y el parto mismo, intenta hablar con tu pareja o con amigas que hayan pasado por lo mismo. También puedes hablar con tu médico o tu enfermera.

Aumento de peso

Las mujeres embarazadas aumentan de peso a distinto ritmo, pero en promedio es normal aumentar aproximadamente una libra por semana, o alrededor de tres o cuatro libras por mes, durante el tercer trimestre. Al final de tu embarazo deberás haber aumentado, en promedio, entre 25 y 30 libras. Aproximadamente 7 libras y media de ese peso corresponden al bebé

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